actualidad

El oasis de Mhamid

Mhamid en la actualidad.

El río Draa, tradicionalmente estacional, en la actualidad porta agua hasta Mhamid tan sólo en contadas ocasiones a lo largo del año. El nivel freático desciende progresivamente y muchos de los antiguos pozos han tenido que ser abandonados o reformados. Los campos cultivados han retrocedido sustancialmente ante el avance de las dunas, principalmente en el flanco sur del oasis, y éstas han comenzado ya a devorar los ksur más meridionales, siendo muy notable su incidencia tanto en el ksar de Bounou como en el de Ouled Mhia. Esto convierte el oasis de Mhamid en un singular ejemplo de lucha por la supervivencia en un hábitat completo frente al desierto, así como en un paisaje tan frágil como único.

La escasez de agua está provocando la imposibilidad de preservar una economía local basada en la agricultura, cuya gestión ha sido históricamente comunitaria, y la reconversión de la población hacia el sector turístico. Éste llega generalmente al oasis atraído por la cercanía del desierto y, en especial, por las grandes dunas de Erg Chigaga.

El oasis ha perdido progresivamente población, aunque el proceso parece estar moderándose en los últimos años. Sin embargo, el paulatino traslado de población de los ksur hacia Mhamid Nuevo es un fenómeno que a día de hoy parece irreversible. Éste es el centro administrativo y comercial del oasis desde los tiempos de la colonia. Allí está ubicado el nuevo caidat y allí tiene también su sede la comuna o gobierno local electivo.

Además, en él se celebran muchos de los festejos locales, los mercados semanales del oasis y allí se encuentran la mayor parte de los comercios de la zona. Lejos del equilibrio de antaño, cuando arquitectura y paisaje constituían prácticamente una unión indivisible, como si las ciudades hubieran sido moldeadas con el barro circundante, su presente imagen urbana es bien distinta.

Tras desembarcar en Mhamid Nuevo, el turista abandona pronto el oasis para adentrarse en el desierto, normalmente sin poder ni siquiera imaginar lo que esconde este lugar, reducido así a estación de paso.

Naturaleza, historia y cultura se funden en el oasis de Mhamid para conformar un conjunto único, y todavía desconocido para muchos, que convierte su visita a los ksur en una experiencia inolvidable. Quienes descubren sus secretos retornan a casa con la esperanza de poder regresar a él y seguir explorándolos.

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