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Paseo 6

Estos dos ksur tienen un carácter muy diferente y nos marcan la entrada al oasis de Mhamid desde el norte. Ambos asentamientos destacan por un eminente carácter defensivo, sus torres, la mayor altura de sus construcciones y la sucesión de puertas, que situadas como barreras frente al ataque exterior, imprimen a ambos ksur un carácter muy especial.

Empezamos este paseo en el ksar Rgabi, fundado en el siglo XIX por la tribu guerrera de los Aït Atta. Previamente habremos dejado atrás el perímetro de la muralla que, en el pasado, permanecía cerrado para evitar la entrada de gentes no deseadas. Nos encontramos con la primera singularidad, la puerta. Al entrar encontramos dos espacios, el primero, aún conserva la puerta de madera, y el segundo, más pequeño, es el que da acceso a la calle principal del ksar.

Desde aquí, emprendemos la ruta hasta el final del poblado, donde podemos observar varias torres en buen estado de conservación. Al final de la calle principal y saliendo al exterior, rodeamos el asentamiento para observar la esbelta fachada del conjunto, ejemplo magnífico de una arquitectura sencilla y clara. Si seguimos caminando nos encontraremos con la mezquita nueva, elemento discordante en el equilibrio del conjunto.

Si disponemos de tiempo podemos caminar hasta el siguiente ksar, Ouled Driss, un paseo muy agradable entre huertas y palmeras. Al llegar a allí podemos todavía ver la huella de su gran torre, caída en el año 2013 y, hasta ese momento, la más alta de todo el oasis.

Al entrar en el antiguo poblado de Ouled Driss vemos la magnífica portada de su entrada que, junto con las torres que aún quedan en pie y la mezquita antigua de Mhamid El Ghozlane son, probablemente, los elementos de mayor valor patrimonial del oasis.

La puerta, con una profusa decoración, da paso a una amplia explanada, la cual nos recuerda el importante lugar que este asentamiento fue en otras épocas. A continuación, cruzamos otra puerta que precede al ámbito doméstico del ksar. Cerca de estas puertas hay un museo muy interesante y cuya visita recomendamos. También hay algunos hoteles y pensiones, así como tiendas de alimentación y souvenirs.

Las calles de Ouled Driss nos impresionan especialmente. Son largas vías donde apenas hay entradas de luz y la penumbra produce constantemente emoción y sorpresa. Si aún nos apetece tomar otro té, que seguro ya nos han ofrecido los vecinos al pasear por lo poblados, podemos acercarnos a algún establecimiento o, incluso, subir a alguna terraza para observar el pueblo y el palmeral desde las alturas. Si además, este momento se produce al atardecer, el final del paseo estará cumplido.

Torres de Rgabi