casa

Patrimonio arquitectónico

La arquitectura doméstica del oasis.

Dar

Se puede definir como la casa. Es el espacio donde habita la familia y se desarrollan sus actividades domésticas. Son edificios sencillos, de dos plantas de altura y cubierta plana. Se desarrollan alrededor de un patio estrecho y alto al que se abren todas las estancias de la casa. Este patio hace las veces de chimenea de ventilación, permitiendo que el aire caliente salga hacia arriba y entre desde la calle el aire fresco. La casa no suele tener ventanas a la calle y, si las hay, son de pequeño tamaño. Así, el patio constituye la “fachada” principal de la casa, con el cielo como referencia constante. Los patios son, de hecho, los elementos más decorados de la casa, utilizando relieves conformados con adobes que crean bellas sombras.

La casa tiene diferentes estancias que se utilizan dependiendo de las necesidades familiares o de la época del año. Prácticamente no hay muebles, sólo alfombras en el suelo, una pequeña mesa para comer y algún mueble donde colocar la televisión y la vajilla. Antiguamente los animales se solían guardar en la planta baja, pero ahora se guardan en algún edificio cercano, que hace las veces de corral. En verano se tiende a utilizar las estancias en planta baja y se duerme sobre la cubierta, lugar más fresco para pasar la noche. En invierno, se invierte el uso. Las cubiertas son utilizadas como una estancia más, sobre todo por las mujeres, que tienen allí la posibilidad de relacionarse con sus vecinas y amigas, sin necesidad de salir a la calle.

Cocina de una casa en Mhamid El Ghozlane

Pozo tradicional en las huertas de Mhamid El Ghozlane

Pozo

Se reconocen, al pasear por el palmeral, como hitos que señalan los puntos en los que se podía obtener agua del subsuelo. Hoy en día la mayoría están abandonados, en ocasiones casi cubiertos por la arena de las dunas, y, en su lugar, ahora se emplean bombas eléctricas o de gasoil para elevar el agua.

Se trata de pozos que funcionaban por medio de uno o dos cigüeñales. Por ello, se caracterizan por contar con dos o tres grandes machones de hasta cinco metros de altura que custodian el gran agujero del pozo hecho directamente en el suelo. Los machones se construyen con adobe y están unidos por palos de tamarisco. El mecanismo era sencillo: una larga pértiga de madera se apoyaba, para hacer palanca, en los palos dispuestos entre los machones, con el cubo atado a uno de sus extremos. Se colocaba un peso en el extremo opuesto y de esta forma se subía el cubo lleno de agua sin apenas esfuerzo. Los pozos se trasdosan con mampostería de canto rodado (cogido del cauce del Draa) y mortero de cal.