fortalezas

Patrimonio arquitectónico

Fortalezas en el oasis. Kasbahs y ksur.

Ksar

Son poblados defensivos, amurallados, donde se agrupa buena parte de los habitantes del oasis. Están completamente construidos con tierra, el material más abundante en el entorno, y madera de palmera y de tamarisco, un árbol autóctono de esta zona.

El trazado urbano suele ser en “espina de pez”, con una calle principal descubierta y diversos adarves semicubiertos que parten de esta calle principal. Cada una de estas calles cubiertas y estrechas pertenece a una tribu o familia y va evolucionando a medida que va creciendo la familia. Además, por su configuración, estas calles protegen perfectamente a los habitantes de fenómenos climatológicos, así como de las tormentas de arena, frecuentes en el oasis.

Se accede al Ksar a través de puertas fortificadas y en él encontramos, además de viviendas, edificios como las mezquitas y los baños públicos.

Calle cubierta de un ksar

Patio interior de una kasbah

Kasbah

Son edificaciones fortificadas construidas por un personaje poderoso, a menudo un caíd, que servían de alojamiento y protección para su familia. Además, estos edificios controlan el territorio perteneciente a éste. Generalmente son de planta cuadrada y con torres en las cuatro esquinas. Suelen tener dos plantas y tres en las torres. Están construidas en tierra (tapial en las plantas bajas y adobe en las altas) y las cubiertas son planas. En el Valle del Draa, se organizan alrededor de un patio que articula los espacios.

En el oasis de Mhamid existe una importante kasbah en Ouled Mhia.

Puerta de acceso al ksar

Son los puntos desde los que se accede al ksar. No son simples huecos en la muralla, sino espacios muy concurridos y a menudo muy complejos. Normalmente tienen un trazado en recodo que, además de favorecer la defensa, impide la vista directa hacia el interior. Originalmente tenían dos puertas, una en el lado exterior de la muralla y otra en el interior. En el espacio que se generaba entre ambas se permitía pernoctar a los comerciantes, extranjeros y viajeros que visitaban el poblado, que quedaban así resguardados tras las murallas, pero separados del interior del pueblo.

Puerta de acceso al ksar de Talha