el culto

Patrimonio arquitectónico

La arquitectura sacra del oasis.

Mezquita

Las mezquitas son los edificios públicos más importantes del ksar. Normalmente se abren al espacio situado junto a las puertas de acceso, ya que se permitía su utilización a los forasteros, pero sin que éstos pudieran adentrarse en el poblado.

Son edificios constituidos por espacios con diversos usos. Se protegen, como toda la arquitectura del oasis, tras muros de tapial casi impenetrables. Son de una planta de altura y cubierta plana. No tienen alminar, ya que la llamada al rezo se realizaba desde la propia cubierta de la mezquita. La sala de oración es el espacio principal de la mezquita. Se reza en dirección a la quibla, que a su vez está orientada en dirección a la Meca. Se señala la quibla con el mihrab, una hornacina horadada en el muro, con frecuencia aparente también al exterior. Normalmente, delante del mihrab aparece un pequeño espacio cupulado que, además de iluminar, realza y ennoblece este punto.

Todas las mezquitas cuentan con sus propios baños, donde el fiel realiza sus abluciones e higiene diaria. Los baños constan de un pozo, una estancia para calentar el agua y otra para el baño. En la parte superior de las mezquitas solía haber escuelas coránicas, hoy en día ya desaparecidas. En las cubiertas, planas, sólo destaca la pequeña linterna cubierta con cúpula frente al mihrab.

Interior de la mezquita de Mhamid El Ghozlane

Un morabito cerca de Mhamid El Ghozlane

Morabito

Son edificios funerarios erigidos en honor a una persona ilustre, alguien con un vínculo especial con Dios. Estos santones, llamados también morabitos, y de quienes toman su nombre los edificios, eran muy respetados e incluso llegaban a actuar como “jueces de paz” en determinados conflictos entre vecinos. Se les atribuyen diversas virtudes y milagros, por lo que los habitantes del oasis organizan diferentes romerías y visitas para honrarlos y hacer sus peticiones.

Este tipo de construcciones tiene mucha presencia en el Magreb y en el valle del Draa. Se encuentran siempre fuera de los poblados, generalmente en sus cercanías.

Son edificios pequeños y recogidos que alojan la tumba del morabito e incluso la de algunos familiares. Normalmente la tumba ocupa el espacio central, definido por cuatro gruesos pilares, en torno a los que se genera un deambulatorio perimetral. Están construidos en tierra y suelen estar coronados por cúpulas de pequeño tamaño. Estas cúpulas, construidas por aproximación de hiladas de adobe, son de gran belleza y sencillez y dotan de esbeltez a los espacios. Exterior e interiormente están encaladas para protegerlas de la lluvia y la erosión.